El presente trabajo investiga la evolución del storytelling en redes sociales de marcas de bebidas de cola, específicamente Coca-Cola y Pepsi, con un enfoque particular en la transición de narrativas tradicionales a formatos inmersivos e interactivos. En la actualidad, el consumo de contenido digital ha experimentado una transformación radical, donde los formatos visuales, la realidad aumentada y los videos interactivos se han convertido en elementos clave para captar y mantener la atención del usuario.
Este estudio pretende comprender cómo estas marcas han adaptado sus estrategias de storytelling para conectar con sus audiencias en un entorno digital en constante cambio, así como evaluar el impacto de estas estrategias en la percepción de la marca y la fidelización del consumidor.
Objetivo general:
Explorar cómo Coca-Cola y Pepsi han transformado sus estrategias narrativas en redes sociales a través de formatos visuales e interactivos, evaluando su capacidad para generar conexión emocional, reforzar la identidad de marca y adaptarse al entorno digital contemporáneo.
Objetivos específicos:
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Analizar cómo las campañas de Coca-Cola y Pepsi emplean formatos audiovisuales breves y dinámicos (como reels y TikToks) para adaptar su storytelling al lenguaje propio de cada plataforma social.
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Examinar el papel de la emoción, la estética y la música en la creación de una experiencia de marca memorable, así como los límites del uso tecnológico en la percepción de autenticidad.
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Analizar casos de éxito y fracaso en las campañas de Coca-Cola y Pepsi, identificando las mejores prácticas en el uso del storytelling digital.
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Investigar cómo las diferencias de tono, estilo y posicionamiento entre Coca-Cola y Pepsi se reflejan en sus estrategias de storytelling y en su resonancia emocional con diferentes audiencias.
A lo largo de esta investigación, se ha demostrado que el storytelling digital se ha consolidado como una herramienta estratégica clave en el ámbito del marketing emocional, especialmente en redes sociales, donde las marcas compiten constantemente por captar la atención de audiencias saturadas de estímulos visuales. Como se señaló en el marco teórico, autores como Hermann-Acosta (2020) y Jenkins (2006) destacan la transición de las narrativas lineales hacia modelos más participativos, interactivos y transmedia, lo que obliga a las marcas a repensar no solo qué cuentan, sino cómo y dónde lo cuentan.
Los resultados del análisis comparado entre Coca-Cola y Pepsi permiten observar una evolución marcada hacia formatos breves, dinámicos y multisensoriales, coherente con lo que Tesoriere (2024) definió como el nuevo paradigma visual del entorno digital. En este sentido, Coca-Cola ha desarrollado una estrategia centrada en la conexión emocional universal, apoyada en valores como la empatía, la inclusión y la cotidianeidad, tal como se aprecia en campañas como Real Magic. Este relato, construido desde la simplicidad de lo cotidiano, encuentra su fuerza en el humanismo y la autenticidad, conceptos que, como advirtió Cabrera (2019), son claves en la construcción de vínculos duraderos con las audiencias.
En contraposición, Pepsi ha optado por una narrativa más lúdica, orientada al público joven y conectada con la cultura pop, el deporte y las tendencias actuales. Su apuesta por el dinamismo, el humor y la tecnología, visible en campañas como Refresca el juego o Better with Pepsi, ilustra lo que Muñoz Domínguez (2024) definió como un enfoque basado en el entretenimiento inmediato y el engagement visual. Sin embargo, este enfoque presenta ciertos riesgos, especialmente cuando la conexión emocional se sustituye por artificios técnicos o cuando el storytelling no logra resonar con la sensibilidad social del momento, como evidenció el fracaso de la campaña Live for Now, retirada tras recibir duras críticas por su tratamiento superficial de temas complejos.
Tal como expusieron Baraybar Fernández y Luque de Marcos (2018), en la era de la economía de la atención (Davenport y Beck, 2001), las audiencias no solo buscan entretenimiento, sino también autenticidad, coherencia ética y relatos con los que identificarse. En este contexto, el storytelling emocional debe estar siempre respaldado por valores consistentes y una sensibilidad social adecuada. De hecho, el caso de Coca-Cola demuestra que la simplicidad emocional puede ser más poderosa y eficaz que las grandes producciones tecnológicas si el mensaje conecta con las vivencias y aspiraciones del público.
Asimismo, el análisis evidencia que la participación del usuario se ha convertido en un elemento clave para el éxito de las campañas narrativas. Como subrayan Rodríguez-Ríos y Lázaro Pernías (2022), el paso del storytelling al storydoing ha permitido que el consumidor no sea un simple receptor, sino un agente activo en la cocreación y difusión del mensaje de marca. Las campañas más exitosas de ambas compañías han sabido capitalizar esta tendencia mediante retos, hashtags y contenido generado por los usuarios (UGC), lo que refuerza tanto la visibilidad como la credibilidad del relato.
En cuanto a los formatos, se confirma que cada red social exige una adaptación específica de los contenidos narrativos. Tal como señalaron Alarcón et al. (2025), TikTok ha impuesto una lógica de inmediatez que prioriza lo visual, el humor y la participación espontánea, mientras que Instagram y YouTube permiten construir relatos más estéticos o profundos, respectivamente. Coca-Cola ha destacado en este aspecto por su capacidad de mantener una identidad visual y emocional coherente en todos los canales, mientras que Pepsi ha sido más experimental, con resultados desiguales.
Desde el punto de vista conceptual, el storytelling textual y el visual no deben entenderse como formatos excluyentes, sino complementarios. Tal como indicaron Álvarez-Rodríguez et al. (2023), las historias que mejor funcionan son aquellas que integran múltiples códigos (verbal, visual, musical, emocional) para ofrecer una experiencia narrativa rica y memorable. En este sentido, Coca-Cola ha apostado por un storytelling emocional, sensorial y simbólico, que le ha permitido reforzar su posicionamiento como marca universal y emocionalmente cercana. Por su parte, Pepsi ha optado por un enfoque más performativo y tecnológicamente sofisticado que, si bien logra captar la atención, en ocasiones pierde profundidad emocional y autenticidad.
En definitiva, puede concluirse que el storytelling digital eficaz es aquel que sabe equilibrar emoción, autenticidad, adaptación al canal y coherencia con los valores de marca. Las campañas más exitosas no son necesariamente las más innovadoras a nivel técnico, sino aquellas que logran generar una narrativa genuina, compartible y resonante con su audiencia. Como indicaron Heath y Heath (2007), los mensajes que apelan a las emociones son más memorables y persuasivos, siempre que se construyan desde la verdad narrativa y la coherencia simbólica. Este estudio ha permitido visibilizar tanto los aciertos como los límites del storytelling digital contemporáneo, destacando que la tecnología y la creatividad deben estar siempre al servicio de una historia significativa. En este contexto, marcas como Coca-Cola y Pepsi no solo comunican productos, sino que construyen identidades culturales, modelos de relación y vínculos simbólicos con sus consumidores.
Finalmente, entre las principales limitaciones del trabajo cabe mencionar que el análisis se centró exclusivamente en campañas de dos marcas y en redes sociales específicas. Sería interesante, en futuras investigaciones, ampliar el objeto de estudio a otros sectores, explorar formatos emergentes como el metaverso o el audio digital, e incorporar metodologías cuantitativas que permitan medir con mayor precisión el impacto emocional y el engagement real de las narrativas digitales.