Este Trabajo de Fin de Máster tiene como objetivo principal comprender cómo se gestionó la comunicación durante la crisis política interna del Partido Popular en febrero de 2022, protagonizada por Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado, así como las estrategias comunicativas empleadas por ambos y sus respectivos equipos. Este enfrentamiento público constituye un claro ejemplo de cómo las disputas internas pueden influir tanto en la percepción pública como en la estabilidad de un partido político.
Los objetivos específicos de este estudio son: analizar las estrategias de comunicación utilizadas por Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso; evaluar el impacto de dichas estrategias en la opinión pública; identificar los aciertos y errores en la gestión de la crisis; y examinar la cobertura mediática que recibió este conflicto.
Para llevar a cabo este análisis, se ha optado por un enfoque cualitativo basado en la revisión detallada de mensajes y declaraciones de ambos líderes a través de diversos canales, incluyendo medios de comunicación, comunicados oficiales, entrevistas y redes sociales, además de las reacciones generadas en la ciudadanía.
Los resultados, que se desarrollarán con mayor profundidad en el cuerpo del trabajo, indican que Isabel Díaz Ayuso y su equipo supieron manejar mejor la comunicación, proyectando una imagen sólida de liderazgo ante la ciudadanía. En contraste, Pablo Casado y su equipo mostraron mensajes erráticos que debilitaron su posición, generando confusión tanto dentro del partido como entre los votantes. La gestión de la crisis por parte de Ayuso se tradujo en un aumento significativo de su popularidad, mientras que Casado sufrió una notable pérdida de apoyo que, finalmente, condujo a su salida de la presidencia del Partido Popular.
Objeto del estudio
El enfrentamiento abierto y sin disimulo entre dos figuras relevantes de la política española representa un hecho de gran interés para medios de comunicación, periodistas, analistas políticos y para quienes seguimos la política y la comunicación política con atención.
Lo realmente significativo no es solo que dos políticos se enfrenten, algo ya habitual en la vida pública española, sino que estos sean miembros del mismo partido y que sus diferencias se manifiesten de manera directa, tanto en público como en privado, sin intentar ocultarlas.
El objeto de estudio de este Trabajo de Fin de Máster se centra en el análisis del marco teórico que permita comprender y responder a las preguntas que surgen de esta situación, abordando los conceptos clave que explican este conflicto interno.
Finalidad de la investigación
El propósito principal de este trabajo es exponer y, a través de un análisis objetivo, explicar lo sucedido durante los primeros días del año 2022, una crisis que, según diversos periodistas y politólogos, casi dividió al Partido Popular en dos facciones enfrentadas. Se pretende analizar cómo la comunicación en ambos bandos se preparó y ejecutó de manera distinta, con resultados dispares.
Para ello, se plantearán una serie de preguntas y se establecerán objetivos que permitan dar respuesta a las posibles dudas que surjan a lo largo del desarrollo del estudio.
Llegamos a la parte más clarificadora del trabajo, poder poner luz a la oscuridad y dar respuesta a lo que hemos planteado. A lo largo de este TFM, se ha analizado en detalle la estrategia comunicativa empleada por ambas partes, así como las repercusiones que tuvo en la opinión pública y también a nivel interno del Partido Popular. Este análisis permite extraer valiosas lecciones sobre las mejores prácticas y los errores a evitar en la comunicación de crisis, a través de un marco teórico y de un análisis que puede ser aplicado en futuros contextos similares.
Con este contexto claro, vamos a presentar ahora las conclusiones derivadas de la investigación, con el objetivo de ofrecer una comprensión más profunda de las dinámicas comunicativas en juego y de cómo pueden ser gestionadas de manera eficaz para disipar el impacto negativo de una crisis política.
Nuestra primera pregunta es saber cuáles fueron los eventos desencadenantes del conflicto entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso. Nuestra respuesta es que fue un compendio de aspectos, ya que, unido al hecho de que Ayuso quisiera liderar el PP de la comunidad de Madrid, viéndose en posición de pedir ese requisito a la dirección nacional tras el resultado en las elecciones anticipadas del 4 de mayo, desde la dirección nacional que comandaba Casado siempre recelaron del protagonismo que acaparaba la presidenta. Estos dos hechos crearon una brecha que se fue agrandando con el paso del tiempo, haciéndose insalvable esa distancia cuando se filtró que la dirección nacional, a través del ayuntamiento de Madrid, presuntamente había espiado a la presidenta. Es algo instalado en nuestro país, salvo casos muy concretos como el PNV, que el modelo bicéfalo no es común. Se imponen por amplia mayoría las figuras que ejercen el poder en una autonomía y en la dirección del partido en la región. Por ello, tiene lógica plantear a tu partido que si eres presidenta de una comunidad seas también la persona que lidere también el partido dentro de ese territorio para imprimir ese liderazgo. Añadir a lo expuesto que la convocatoria de elecciones anticipadas en Castilla y León fue un intento de la dirección de hacer ver que otros líderes políticos podían tener la misma fuerza electoral que Ayuso opacando de paso la tensión que se vivía en esos días entre Génova y Sol. Por lo tanto, se cumple el primer objetivo, que era identificar los eventos desencadenantes del conflicto entre ambos líderes.
La segunda pregunta que hemos planteado es cómo se gestionó la comunicación de crisis por parte del Partido Popular durante este enfrentamiento. Nuestra respuesta es que, así como desde la puerta del Sol se cuidaron mucho en hacer una comunicación transparente, con ruedas de prensa y declaraciones diarias, tanto de la presidenta como de sus consejeros, en la dirección nacional no existió una comunicación coordinada y un discurso coherente. Respecto a los líderes, Ayuso lideró comunicativamente al ejecutivo madrileño en todo momento con ruedas de prensa, declaraciones y apariciones en medios de comunicación. Casado, por otro lado, no apareció en el momento clave, en la declaración sin preguntas a las 15 horas el día 17 de febrero en la sede del partido, delegando esa responsabilidad en su número 2. Eso hace que el liderazgo del relato lo tenga Ayuso que es quien denuncia injerencias y espionaje.
Casado reaparece el día siguiente con Carlos Herrera en una entrevista radiofónica y Ayuso opaca las declaraciones del líder del PP entrando a los 5 minutos de haber acabado él y consiguiendo que la prensa de mayor relevancia a este hecho ligado a la estrategia política y al adelantamiento a un posible problema con esa entrevista y los titulares que hubiera dado. Con respecto a los equipos, bien es cierto que pese a que, en la Comunidad de Madrid, el liderazgo de la comunicación como decíamos lo ejercía la presidenta, se vio respaldado por sus consejeros con ruedas de prensa, entrevistas y declaraciones diarias. Lasquetty (Hacienda), Ruiz Escudero (Sanidad) y Ossorio (Educación y portavoz el gobierno), los consejeros con mayor peso político multiplicaban sus apariciones en medios de comunicación alegando que todo lo que se había hecho era legal, había sido fiscalizado y que era un ataque que carecía de sentido por parte de la dirección nacional. Por parte de la dirección nacional, remarcar que el liderazgo comunicativo fue liderado tanto por Casado como por García-Egea a partes iguales. Es significativo que sólo intervinieran una vez durante esa semana, Egea en la rueda de prensa que hemos mencionado con anterioridad y Casado en la entrevista con Carlos Herrera y luego pasasen al silencio. Pablo Montesinos, el vicesecretario de comunicación, solo hizo un post en sus redes sociales para apoyar al presidente del PP y concedió una entrevista el día 18 en RTVE donde defendía la honorabilidad de Casado. Hay que añadir que Egea y Montesinos dieron entrevistas a los medios de comunicación los días 22 (recién dimitido el murciano) y 25 de febrero respectivamente, sin embargo, esas declaraciones tuvieron poco impacto en la crisis, puesto que ya era sabido que Casado iba a dejar la dirección del partido. Por lo tanto, se cumple el segundo objetivo, que era analizar la gestión comunicativa durante la crisis que ejecutó el Partido Popular.
Respecto de la tercera y última pregunta que hemos planteado que era cuáles fueron las repercusiones políticas y mediáticas del conflicto, nuestra respuesta es que las repercusiones fueron sonadas, ya que el líder del PP se veía forzado a dejar el liderazgo por la falta de apoyos, tanto de altos cargos, como de cargos medios como de la militancia, el eje en el que se sustenta todo partido político. Como hemos mostrado, el apoyo que Casado aunó en los casi cuatro años que lideró el partido fue muy minoritario en comparación con su antecesor, por ejemplo. Mariano Rajoy no bajó de los 123 escaños, Casado nunca pasó de los 89. Bien es cierto que hacer tal comparativa es caer en el engaño, por tres cuestiones. La primera la aparición de nuevos partidos que quitaron voto a los partidos tradicionales, la segunda, por la fuerte presencia de las redes sociales a la hora de ejecutar la comunicación política y, por último, por el hecho de que Rajoy fue 5 veces candidato a la presidencia del gobierno y Casado sólo se pudo presentar a 2 elecciones generales que fueron en un mismo año (2019).
Añadido a lo expuesto con anterioridad, este conflicto obligó a posicionarse a todos los barones y baronesas del partido. Los líderes territoriales dudaron al principio a quién apoyar, ya que un número considerable de ellos fueron aupados al liderazgo territorial en sus regiones gracias al tándem Casado-Egea. Por ello, diferentes personalidades dentro del partido se dirimían en el dilema de si morir con ellos o seguir adelante. Al final el comité ejecutivo nacional tejió una alianza por la que decidieron apoyar la llegada de Feijóo debido a la sangría electoral y de militancia que estaban sufriendo en aquella semana.
Ayuso, desde ese resultado mencionado del 4 de mayo, ha gozado de una popularidad dentro de la comunidad de Madrid que ha hecho que la militancia y los simpatizantes, en concreto los madrileños, se volcasen con ella (convocando manifestaciones contra Casado y la dirección nacional) y también los votantes. En la comunidad madrileña la figura de la presidenta era muy valorada según los datos que se han presentado con anterioridad y, en contraposición, la figura de Casado nunca llegó a calar en las bases del partido (Madrid es la región que mayor cuota de afiliados aporta el PP). Tras explotar este enfrentamiento y analizarlo, podemos llegar a la conclusión de que Casado se pudo ver abrumado por el excesivo protagonismo que tenía Ayuso al confrontar con el Gobierno de España desde la pandemia de la COVID-19 y este, de una manera hábil, alimentó el marco de que Ayuso era quien realmente lideraba la oposición y orillaba a Casado. Este marco se mantiene actualmente con Feijóo al frente del partido.
A nivel mediático, la cobertura de aquellos días fue muy comentada por el minuto y resultado en el que se convirtió este asunto, copando tertulias en los diversos medios de comunicación sobre cuestiones como la ética profesional y el compañerismo. El cruce de acusaciones y de apoyos fue constante como mostrábamos con anterioridad por las redes sociales y conllevó también una reflexión sobre hasta qué punto era un suicidio político acusar a una persona que había sido compañera y amiga de corrupción.
A nivel interno, lo mencionado, el partido atajó la crisis de una manera rápida, fue claro con que Casado y Egea tenían que salir tras ello y que la llegada de Feijóo contaría con el apoyo de todos los cuadros del partido, principalmente los barones y baronesas. Ese apoyo con el que llegó Feijóo ha podido ser un elemento clave a la hora de reconstruir el partido y llevarlo a sucesivas victorias electorales en el 2023 y también en el 2024 que han dotado al partido de una fuerte presencia municipal y autonómica, de haber sido el partido con más diputados en el congreso y de obtener una mayoría absoluta en el senado. El partido llegó en los días fatídicos de febrero a una intención de voto irrisoria, fue levantada en cuanto llegó el líder gallego y obtuvo en las últimas elecciones generales más de 8 millones de votos, lo que le valió la victoria electoral (pese a no conseguir ser investido Feijóo presidente)