El fallecimiento del papa Francisco el pasado 21 de abril pasará a la historia como uno de los acontecimientos que paralizó al mundo. Todos los países y medios de comunicación pusieron el foco en el Vaticano, en la trayectoria del papa Francisco y en los candidatos a ser la cabeza de la Iglesia. Durante los últimos meses, el estado de salud de Jorge Mario Bergoglio fue deteriorándose hasta el punto de que el 14 de febrero fue ingresado por una bronquitis complicada con neumonía bilateral. Allí pasó más de un mes recuperándose hasta el 23 de marzo, cuando abandonó el hospital ya sin neumonía, aunque aún bajo tratamiento farmacológico. Ya en el Vaticano continuaba con las visitas de sus médicos, mostrando así una leve mejoría.
Incluso, en Semana Santa recibió brevemente al vicepresidente estadounidense J.D. Vance, y el Domingo de Resurrección dio la tradicional bendición urbi et orbi a todos los presentes en la plaza de San Pedro. Horas más tarde, el Vaticano confirmó la muerte del papa el lunes 21 de abril. Desde ese momento se llevó a cabo un riguroso ritual escrito hace siglos: sellado de los apartamentos, destrucción del Anillo del Pescador, velatorio público en el Vaticano y entierro en la basílica de Santa María la Mayor, entre otros pasos del protocolo. Tras este período de culto y honor al cuerpo del difunto papa, le siguió un proceso de elección entre los cardenales que llevó a elegir al siguiente sucesor de Pedro. Así dio comienzo el cónclave, que en esta ocasión duró tan solo dos días, pues los 133 purpurados solo necesitaron cuatro votaciones para decidir que Robert Francis Prevost fuera el nuevo papa. Con más de cien votos, Prevost se convirtió en León XIV en honor a su antecesor, León XIII (Otero, 2025). Desde que comenzara su papado el pasado 8 de mayo, el nuevo papa León XIV ha mostrado una visión continuadora del estilo de Francisco. No obstante, en estas primeras semanas de soberanía de la Iglesia Católica, ha revelado un enfoque más moderado y prudente, así como sereno y confiable, con una actitud humilde y centrada en el servicio. León XIV lleva más de un mes como cabeza de la Iglesia y en este tiempo ha centrado su atención en la paz y la unidad, así como en la defensa de los más indefensos, sobre todo de las familias que viven en Ucrania y Gaza.
Objetivo principal:
Analizar la comunicación del Vaticano desde el ingreso del papa Francisco el 14 de febrero en el hospital Gemelli de Roma hasta su muerte el lunes 21 de abril, el protocolo tras su fallecimiento, el cónclave y elección del nuevo papa, y los hechos más destacados de León XIV en su primera semana como papa.
Objetivos secundarios:
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Comprobar la rigurosa comunicación que existe desde el Vaticano para dar a conocer unos hechos tan sensibles como son el débil estado de salud del Santo Padre o la muerte de este.
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Identificar los principales mensajes y canales utilizados por el Vaticano entre el 14 de febrero y el 21 de abril.
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Analizar el protocolo comunicativo tras el fallecimiento del pontífice y su cobertura mediática.
El presente trabajo ha cumplido los objetivos propuestos al inicio, ya que se ha analizado de forma exhaustiva la estrategia de comunicación de la Santa Sede desde el ingreso del papa Francisco en el hospital Gemelli, el pasado 14 de febrero de 2025, hasta su fallecimiento el 21 de abril. Además, se ha incluido el protocolo institucional posterior a seguir, el proceso del cónclave y la elección del nuevo pontífice, León XIV. Por otro lado, se han identificado los principales canales y mensajes utilizados por la Santa Sede, así como el tratamiento que los principales periódicos y radios de España han ofrecido de este acontecimiento. Se valida, por tanto, la hipótesis de partida, pues este estudio ha permitido comprobar que la comunicación institucional del Vaticano durante la enfermedad del papa Francisco ha estado caracterizada por la prudencia, el control y la dosificación informativa, orientada a evitar el alarmismo y preservar la estabilidad de la institución. Sin embargo, a pesar de que esta estrategia ha sido acertada desde el punto de vista institucional, los medios han generado contenidos especulativos y de incertidumbre sobre los hechos acontecidos.
El análisis también ha mostrado que las primeras intervenciones del nuevo pontífice, León XIV, reflejan una voluntad explícita de diálogo con los medios, una sensibilidad ética en el uso del lenguaje y una apuesta por reforzar la imagen de la Iglesia como actor relevante en el ámbito social y geopolítico actual. Este trabajo ha revelado el papel tan importante que siguen manteniendo los medios de comunicación en la opinión pública, en este caso, sobre la imagen del Vaticano y la necesidad de una gestión eficaz y ética de la comunicación, que contemple tanto la dimensión espiritual como la mediática de este hecho religioso.
En cuanto a los primeros discursos de ambos, Francisco salió al balcón en su primera aparición con un discurso centrado en la experiencia personal y el testimonio. León XIV, por su parte, optó por un discurso más formal y doctrinal. La diferencia de estilos revela también distintas estrategias persuasivas: Francisco apelaba a la emoción y la identificación, mientras que León XIV a la autoridad y la continuidad institucional. Es por ello que Francisco encarna un modo de comunicar espontáneo y reformista, y León XIV, estructurado y tradicional, reflejando así sus respectivas mentalidades y prioridades en el liderazgo de la Iglesia.
La comunicación del Vaticano ha experimentado una notable evolución bajo el pontificado de León XIV, integrando la herencia de transparencia de Francisco con un discurso centrado en la paz, el diálogo y la desmilitarización del lenguaje. Esta transformación se refleja en la digitalización de sus canales, la presencia activa en redes sociales y la interacción directa con periodistas. Además, el nuevo papa ha puesto especial interés en combatir la polarización y la desinformación, tanto en sus discursos como en la gestión de las redes sociales.
El análisis de los medios españoles revela diferencias significativas en el enfoque informativo. Mientras que los medios conservadores como ABC ofrecen una visión institucional y positiva, centrada en la agenda y los gestos del papa, El País, con un tono más progresista, adopta una postura más crítica y analítica, poniendo el acento en los desafíos éticos, la gestión de crisis y la necesidad de transparencia. Por su parte, COPE, desde una perspectiva confesional, resalta la dimensión ética, espiritual y reformista del pontificado, destacando el diálogo con los medios y la continuidad de las reformas. La Cadena SER, a pesar de su línea editorial opuesta, ha llevado a cabo una cobertura amplia destacando la importancia de este acontecimiento histórico, sumándose así a los cientos de medios que han dedicado sus programas a seguir el cónclave.
La construcción de la imagen pública del papa Francisco está, por tanto, mediada por el perfil de cada medio. Se proyecta una figura cercana, dialogante y comprometida con la transparencia, aunque la percepción varía: algunos destacan su modernidad y carisma, mientras que otros enfatizan su capacidad de gestión en situaciones críticas y la continuidad institucional. La narrativa de ¡HOLA! complementa estas visiones al reforzar la empatía y la humanidad del pontífice, en contraste con los enfoques más políticos o institucionales de otros medios. Todo ello tiene un impacto directo en la percepción pública: una comunicación transparente y proactiva fortalece la confianza y la legitimidad del Vaticano, mientras que la opacidad o una gestión deficiente de las crisis pueden erosionar su credibilidad y aumentar la polarización social.
El principal desafío para el Vaticano reside en mantener la coherencia entre el discurso oficial y la práctica comunicativa, especialmente en contextos de crisis. Sin embargo, la apertura hacia los medios, la apuesta por la transparencia y la integración de nuevas tecnologías representan oportunidades para consolidar su papel como referente moral y social en el mundo contemporáneo.